Roto

La felicidad nunca me a tocado mi puerta, y las veces que se acerca lo más posible a mi, siempre hay algo que hace que voltee a otro lado. Al principio me quejaba y levantaba el puño al aire, para reclamarle al destino o quien sea que esté jugando con mi destino. Pero no hay problema, uno se acostumbra, a estar siempre a obscuras. Pero uno anhela algo de felicidad un rayo de luz oh de tranquilidad, de probar ese líquido que hace que la gente se olvide de sus problemas.
Pero hoy no, hoy no será esa ocasión y solo espero que sea mañana, el día en que todo mejore.

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